No todas las empresas necesitan un desarrollo personalizado. Pero hay situaciones donde termina siendo la opción más rentable.
Tus procesos son diferentes
Cuando tu forma de trabajar no encaja en un plugin estándar, adaptar continuamente una solución genérica suele generar más problemas que ventajas.
Es habitual en empresas industriales con procesos propios de fabricación, logística, control de calidad o atención al cliente.
Necesitas integrar varias aplicaciones
ERP, CRM, comercio electrónico, programas de producción, plataformas logísticas, sistemas de facturación...
Si la información tiene que viajar entre distintas aplicaciones, desarrollar integraciones a medida evita duplicidades, errores y trabajo manual.
Trabajamos habitualmente conectando plataformas con sistemas como Navision, Salesforce y otros ERPs o aplicaciones corporativas.
Necesitas capturar información, no solo mostrarla
Muchas aplicaciones empresariales no están orientadas al público, sino a facilitar el trabajo diario.
Aplicaciones para operarios, departamentos comerciales, almacenes, SAT, mantenimiento o producción que permiten recoger datos en tiempo real desde móviles, tablets o puestos de trabajo.
El software estándar empieza a salir caro
A veces el problema no es el precio inicial.
Es pagar licencias por usuario, contratar varios servicios distintos o mantener procesos manuales porque la herramienta no cubre determinadas necesidades.
Cuando el negocio crece, una solución personalizada puede resultar más rentable que seguir acumulando aplicaciones.
Tu web forma parte del negocio
Cuando una página web deja de ser un escaparate y se convierte en una herramienta comercial, aparecen nuevas necesidades.
Configuradores de producto, áreas privadas, cálculo de presupuestos, portales para distribuidores, reservas, automatizaciones, catálogos conectados con el ERP o procesos de compra complejos son ejemplos donde un desarrollo personalizado marca la diferencia.