Y eso es estupendo cuando es la solución adecuada pero no siempre lo es porque algunas integraciones necesitan:
- Conectarse con APIs que no ofrecen exactamente lo que necesitamos.
- Implementar lógica de negocio específica.
- Trabajar con sistemas antiguos o propietarios.
- Realizar validaciones complejas.
- Cumplir requisitos especiales de seguridad.
- Ejecutar código propio.
- Comunicarse con aplicaciones desarrolladas específicamente para una empresa.
En esos casos podemos desarrollar la pieza que falta y combinarla con las herramientas de automatización.
No se trata de elegir entre no-code o programación: se trata de utilizar cada una donde aporta más valor.